Ansiedad ante los exámenes

nubes

Interesante articulo publicado en educa y disfruta,  estupenda web de ayuda a padres que explica muy bien todo lo relacionado con la ansiedad ante los exámenes. Veamos las explicaciones:

Es normal el estar un poco nervioso y estresado antes de un examen. Le ocurre a todo el mundo. Cierta dosis de ansiedad anticipatoria, de hecho, puede ayudar a ponerse manos a la obra y a mantener un rendimiento alto mientras se hace el examen. Pero en algunos estudiantes, esa ansiedad es sumamente intensa.

¿Qué es la ansiedad ante los exámenes?
La ansiedad ante los exámenes es un tipo de ansiedad de ejecución. Algunas personas pueden experimentarla en una situación en la que importa mucho el rendimiento o la correcta ejecución de una tarea o existe una gran presión por hacer las cosas bien. Por ejemplo, una persona puede experimentar ansiedad de ejecución cuando va a hablar en público, cantar en un escenario, prepararse para tirar a la canasta, subirse a la plataforma de inmersión en una reunión de submarinistas o hacer una entrevista importante.

En los jóvenes estudiantes, la ansiedad puede producir síntomas: nerviosismo intenso, sentir un nudo en la garganta, molestias gastrointestinales, dolor de cabeza tensional, sudor o temblor de manos e incluso taquicardia. Un estudiante con ansiedad muy intensa ante los exámenes, puede hasta tener diarrea o ganas de vomitar.

Nosotros, los padres, debemos tener cuidado para no confundir la ansiedad ante los exámenes con hacer mal un examen porque nuestro hijo tiene la cabeza en otro sitio. Sabemos que el hecho de tener otras cosas en la cabeza – como una ruptura sentimental o la muerte de una persona cercana – también pueden interferir en la concentración e impedir que el examen se haga bien.

¿Qué la provoca?
Todo tipo de ansiedad es una reacción ante la anticipación de algo estresante. Al igual que cualquier otra reacción de ansiedad, la ansiedad ante los exámenes afecta al cuerpo y a la mente. Cuando una persona está bajo estrés, su cuerpo libera una hormona denominada adrenalina, que la prepara para reaccionar ante el peligro (lo que a veces se denomina reacción de “lucha o huída “). Esto es lo que provoca los síntomas corporales, como el sudor y la aceleración del ritmo cardíaco y de la respiración. Estas sensaciones son de intensidad variable.

Tener un enfoque pesimista sobre lo que podría ocurrir, también alimenta la ansiedad de ejecución. Pensamientos como: “¿Y si me quedo en blanco?” o “¿Y si el examen es demasiado difícil?” ocuparán nuestra mente y pueden impedir que nos concentremos en lo que nos están preguntando. Las personas con ansiedad ante los exámenes también se pueden sentir estresadas por sus reacciones corporales y pensar cosas como “¿Y si vomito?” o bien “¡Oh no, me están temblando las manos!”

Como ocurre con cualquier otro tipo de ansiedad, esta ansiedad de ejecución crea un círculo vicioso: cuanto más se centra una persona en las cosas negativas, más se intensifica la ansiedad. Esto hace que nos encontremos peor y, al tener la mente llena de pensamientos negativos y miedos, más aumentan las probabilidades de fallar en el examen.

¿Quiénes son más proclives a tener ansiedad?
Los chicos/as que tienden a preocuparse mucho por las cosas, que sufren inseguridades o problemas de timidez, o los/as que son muy perfeccionistas tienen más probabilidades de tener problemas de ansiedad. A este tipo de adolescentes, a veces, les cuesta mucho aceptar los errores que podrían cometer. De este modo, incluso sin pretenderlo, pueden estar presionándose demasiado a sí mismos. En este tipo de situaciones es fácil que aparezca la ansiedad ante los exámenes.

Aquellos estudiantes que no han preparado bien el examen pero a quienes preocupa la calificación que puedan obtener, son proclives a experimentar ansiedad. Si no se ha preparado un examen, es lógico preocuparse por sacar una mala nota. El no preparar un examen puede tener diferentes causas, como por ejemplo: no haber estudiado lo suficiente, la dificultad de la materia, o la imposibilidad de conciliar el sueño.

¿Qué se puede hacer?
La ansiedad se puede convertir en un verdadero problema cuando un alumno se estresa tanto al hacer un examen que no puede controlar los nervios a fin de concentrarse en las preguntas del examen y dar lo máximo de sí mismo. De todas formas, el sentirse preparado para afrontar el reto puede ayudar a controlarla. Utilizar algunos recursos que están a nuestro alcance, nos puede ayudar a minimizar el problema, sugerimos los siguientes:

Aprovechar y utilizar el estrés a nuestro favor: El estrés es un mecanismo de aviso, una señal que nos alerta ante algo importante que va a ocurrir. Podemos utilizarlo en el propio beneficio: en vez de reaccionar ante el estrés amedrentándonos, lamentándonos o quejándonos por culpa del examen, podemos adoptar un enfoque activo y mucho más positivo. El estrés puede servirnos para recordar que debemos preparar bien el examen con antelación. De esta forma, evitaremos que el estrés nos domine. Después de todo, a nadie le estresa pensar sobre lo bien que le puede ir en un examen.

Pedir ayuda: A pesar de que cierta dosis de ansiedad ante los exámenes puede ser positiva, una dosis excesiva es otro cantar. Si, cuando al repartir el examen, nos ponemos tan nerviosos que se nos queda la mente en blanco y olvidamos la materia que dominábamos, necesitamos ayuda para controlar el nivel de ansiedad. Los profesores, tutores o el psicólogo escolar pueden ser importantes fuentes de información, a quienes podemos acudir.

Preparar bien el examen: Algunos alumnos creen que lo único que necesitan para aprender la materia y hacer bien los exámenes es asistir a clase. Pero hace falta mucho más que eso. Son muy importantes los buenos hábitos y técnicas de estudio ya que, la “empollada” la noche antes del examen nunca permite obtener el nivel de comprensión profundo que se consigue estudiando regularmente, repasando en casa lo aprendido en clase.

Es fácil comprobar que la ansiedad disminuye cuando existe un hábito de estudio regular en casa. Tiene sentido: cuanto mejor se domine la materia, obtendremos mayor sensación de seguridad en nosotros mismos y confiaremos en hacerlo mejor. Si esperamos hacerlo bien, aumentará nuestra tranquilidad mientras realizamos el examen, tras los momentos iniciales de nerviosismo.

Controlar los pensamientos: Si la confianza en aprobar el examen, nos ayudar a relajarnos, ¿qué ocurrirá cuando falle la confianza en un buen resultado? Hay que descartar los mensajes negativos que nos enviamos a nosotros mismos, ya que contribuyen a aumentar la propia ansiedad.

Si conseguimos darnos cuenta de estos mensajes negativos (“No se me dan bien los exámenes”, “Si suspendo este examen, lo tengo fatal”), hemos de sustituirlos por mensajes positivos prácticos y verdaderos, como: “He estudiado y me sé la materia, estoy preparado para hacerlo estupendamente”. (Claro que, si no has estudiado, ¡este mensaje no te servirá de nada!)

Aceptar los propios errores: También podemos hacer otra cosa: intentar relativizar los errores cometidos – sobre todo si somos muy perfeccionistas y tendemos a ser muy críticos con nosotros mismos. Todo el mundo comete errores, y los errores son “oportunidades de aprendizaje, formas de aprender”. Aprender a tolerar los propios errores – como el problema que no supimos resolver en el examen sorpresa de matemáticas – es una facultad muy valiosa.

Debemos cuidarnos: Hay métodos y formas para aprender a tranquilizarnos y a centrarnos frente a una situación que nos provoca nerviosismo y ansiedad. Un método efectivo y sencillo son las técnicas de respiración. Si practicamos con regularidad ejercicios de respiración, conseguiremos que nuestro cerebro capte esa práctica como una señal para aprender a relajarse.

Y, por supuesto, el cuidando de la salud – dormir como mínimo 8 horas, practicar ejercicio físico y comer de forma saludable – ayudará a nuestra mente a rendir al máximo.

Todo aprendizaje requiere tiempo y práctica, y aprender a superar la ansiedad ante los exámenes no es diferente. Aunque no es algo que vaya a desparecer de la noche a la mañana, el hecho de afrontar y aprender a controlar la ansiedad ante los exámenes, ayudará a controlar el estrés, lo que puede ser de gran ayuda en muchas otras situaciones a lo largo de nuestra vida.

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